USA negoció varios acuerdos para dar fin a la guerra, pero se suspendieron. Luego Rusia, Irán y Turquía anunciaron parar el fuego, pero tampoco pasó.

El conflicto en Siria ha cobrado la vida de más de 400 mil personas tan sólo hasta abril del año pasado, esto de acuerdo a cifras recabadas por la Organización de las naciones Unidas (ONU). Sin embargo, no sólo esta cifra sino la de las personas que desean huir del país podrían aumentar ante el actual escenario que les azota.

Ya han pasado seis años de este movimiento contra el presidente sirio Bashar al Asad, y aunque inicialmente Siria solo se enfrentaba a problemas como el desempleo, corrupción, censura política y una presión por parte del gobierno de Asad, el arresto de varias personas en 2011 por realizar pintas revolucionarias, conllevó a diversas manifestaciones donde los pobladores clamaban por democracia y los derechos sociales de la población.

La insistencia por derrocar al presidente sirio creció al mismo tiempo que el movimiento que se extendió por todo el país ante la represión del gobierno, llevando a la gente a armarse para defenderse y así destituir a las fuerzas de seguridad que invadieron su libertad.

Grupos de oposición comenzaron a presentarse en las calles para tomar el control de cada región y un año después las brigadas arribaron a Damasco y Alepo. No obstante quienes apoyaban a Bashar al Asad también salieron al conflicto. Es entonces que la violencia creció y para 2013 había un registro de 90 mil personas muertas, de acuerdo a la ONU.

Actualmente, es un grupo conformado por rebeldes como el Ejército Libre Sirio (ELS), grupos islamistas y yihadistas, el Frente al Nusra (inicialmente aliado con al Qaeda) y el llamado Estado Islámico (EI), quienes desean que el mandatario salga del poder, y por su parte, otras fuerzas, como grupos kurdos al norte de Siria, reciben el apoyo de Estados Unidos en este sentido.

Para el año de 2014 el gobierno estadounidense, junto con Reino Unido, Francia, se lanzó contra el EI en Siria, pero sin atacar las fuerzas de seguridad, mientras que la participación de Rusia en el conflicto llevó a Siria a ganar terreno, y como muestra la recuperación de Alepo en 2016.

Estados Unidos, durante la administración de Barack Obama, dejó de insistir en la renuncia de Bashar al Asad, manteniéndose al margen a diferencia del gobierno de Vladimir Putin, situación que cambió con la llegada del republicano Donald Trump a la presidencia, específicamente el pasado 6 de abril, cuando Trump ordenó un ataque aéreo con misiles Tomahawk contra Siria, en represalia al ataque químico en la región siria de Idlib, que causó la muerte de 72 personas, entre ellas 20 menores.

Cabe destacar que el año pasado, el gobierno de Estados Unidos, negoció varios acuerdos para dar fin a la guerra, pero estos fueron suspendidos. A principio de este año, Rusia, Irán y Turquía anunciaron parar el fuego, pero tampoco ocurrió por lo que corresponde a los nuevos gobiernos terminar con la guerra.

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